El PP exige “verdad y justicia” para las personas de su partido y los técnicos municipales vilipendiados durante años por el caso del Alto del Cuco

El PP exige “verdad y justicia” para las personas de su partido y los técnicos municipales vilipendiados durante años por el caso del Alto del Cuco

Los populares instan a la alcaldesa de Piélagos a que reclame a la empresa el coste de los derribos, una vez demostrado que el ayuntamiento no fue culpable al otorgar la licencia

Carlos Caramés afirma que el caso del Alto del Cuco fue una guerra soterrada entre los “socios del gobierno regional” PSOE y PRC en la que la tierra quemada fue para el alcalde del PP

Caramés recuerda que el urbanismo es “responsabilidad de todos los grupos” y anima a la actual alcaldesa a “dejar de mentir” y “redescubrir el papel de su partido” en este plan parcial

Alto del Cuco
Carlos Caramés
Carlos Caramés
Grupo Municipal Popular de Piélagos

El PP de Piélagos pide justicia para las personas de su partido y para los técnicos municipales que durante más de quince años han sido vilipendiados por su gestión en el caso del Alto del Cuco. Recientemente el TSJ de Cantabria ha desestimado la demanda de indemnización de 89 millones de euros presentada por la empresa promotora contra el ayuntamiento. Según Carlos Caramés, portavoz popular, el alto tribunal cántabro deja claro que “sólo la empresa es culpable”.

El líder popular ha negado que la sentencia sea “un regalo de Navidad”, como declara la alcaldesa socialista. El ayuntamiento de Piélagos ha ganado haciendo suyas las tesis que durante todos estos años ha defendido el Partido Popular. Es decir, socialistas y regionalistas, “que ahora ocupan el gobierno municipal y tienen por costumbre vilipendiarnos, han tenido que hacernos caso para que se imponga la verdad”, concluye Caramés.

Como consecuencia del fallo del TSJ, el concejal popular ha instado a Verónica Samperio a que haga todo lo que sea necesario para conseguir que la empresa pague a los vecinos de Piélagos el gasto que han tenido que asumir por el derribo de las casas del Cuco. “Esa es la siguiente lección de este proceso. Alcaldesa, camine hacia la luz y abandone el acoso y la mediocridad”, ha añadido. La sentencia dice literalmente que esta promotora obró con dolo, culpa y negligencia grave. Por eso Piélagos no debe pagar indemnización alguna.

PSOE y PRC también protagonistas

El desarrollo del plan parcial del Alto del Cuco es un proceso en el que no sólo intervino el ayuntamiento de Piélagos, gobernado a la sazón por el PP. Como en todo planteamiento urbanístico de estas características, también fue necesaria la labor de las consejerías de Urbanismo y de Medio Ambiente, gobernadas en aquella época por PRC y PSOE respectivamente. Caramés sostiene que los problemas surgieron del enfrentamiento entre ambos socios del gobierno regional.

Medio Ambiente dio informe positivo del Estudio de Impacto Ambiental del proyecto presentado por la empresa tras solicitar unas modificaciones. El EIA es el único informe vinculante para conceder licencia. El propio consejero socialista, José Ortega Valcarce, firmó el documento. Sin embargo, según se ha demostrado después, la empresa presentó unas modificaciones irreales y engañó a la Administración regional.

Los problemas del proyecto empiezan cuando los “socios” regionalistas que ocupan la consejería de Urbanismo se ponen a enmendarle la plana a sus compañeros socialistas lanzando fuera de plazo un informe desfavorable. Según Caramés, en este momento “se desata una guerra soterrada en el bipartito en la que el campo de batalla es Piélagos y la tierra quemada la dejaban para el Partido Popular”.

Medio ambiente mantuvo siempre favorable el Estudio de Impacto Ambiental y nunca activó su competencia para parar las obras. Por su parte los técnicos municipales no veían obstáculo, a tenor de los documentos presentados por la empresa, e incluso apreciaban cierta “mala fe” en lo expresado por la consejería de Urbanismo. Incluso los grupos municipales socialistas y regionalistas estaban de acuerdo con el plan parcial en sus inicios. Sólo cuando sus “hermanos mayores”, sus compañeros del gobierno, “empiezan a pelearse en las consejerías” se desmarcan del procedimiento.

La conclusión de Caramés es que en este contexto el alcalde Jesús Ángel Pacheco sólo pudo tomar una decisión, dar la licencia y evitar una demanda millonaria de la promotora como indemnización e incluso por prevaricación. “Piélagos hizo lo que había que hacer y hoy ya está demostrado que el único culpable del desmán paisajístico fue la empresa”, afirma el portavoz.

Además, cuando se empezaron a detectar las falsedades del documento presentado por la empresa con la obra en marcha ya era tarde; ya sólo cabía la acción del poder judicial. Dice el portavoz popular que “la promotora se lanzó a una inútil política de hechos consumados que finalmente dinamitó todo el proceso”.

“Deje de mentir sobre nosotros”

El líder popular de Piélagos se ha dirigido directamente a la alcaldesa Verónica Samperio a quien ha recomendado redescubrir cómo su partido “ha sido protagonista de la historia del Cuco, tanto o más que sus socios regionalistas”. Dice Caramés: “Deje de mentir sobre nosotros y abandone esa mediocridad. Corra hacia la luz, abrace el bien y no se olvide ahora de reclamar a Fadesa lo que sólo ellos hicieron mal”.

En opinión de Carlos Caramés “alrededor del Cuco sobrevoló la peor de las políticas, la política del enfrentamiento entre PSOE y PRC cuando gobiernan y la política de acoso y derribo al rival”. El portavoz popular concluye que “en el urbanismo todos somos responsables”, de modo que “si no nos ponemos a trabajar entendiendo que el urbanismo no es un arma, sino un instrumento de desarrollo socioeconómico, seguirán los Cucos, las noches sin dormir y la amargura vital que han tenido que sufrir muchas personas inocentes”.

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