Tras comprobar que la renovación de la cubierta realizada hace unos años no ha conseguido evitar el efecto invernadero en el interior, hemos buscado una alternativa que permita mejorar las condiciones de la instalación sin tener que sustituir nuevamente toda la cubierta.
La solución supondrá una inversión cercana a los 40.000 euros y consistirá principalmente en la instalación de toldos eléctricos que permitirán cubrir el techo cuando la radiación solar sea más intensa. Esta medida se complementará con equipos auxiliares de climatización en las zonas inferiores para conseguir una temperatura más adecuada y confortable para la práctica deportiva.
Nuestro objetivo es dar respuesta a las quejas de los usuarios y encontrar una solución eficaz y proporcionada al problema. Una vez ejecutada la actuación, comprobaremos su funcionamiento durante los días de mayor calor para asegurarnos de que el gimnasio ofrece las condiciones que merecen quienes utilizan estas instalaciones municipales.